Los nombres olvidados, los lapsus y los objetos extraviados inician el examen freudiano de errores cotidianos. Sigmund Freud propone interpretar ciertos fallos aparentemente accidentales mediante deseos, asociaciones y conflictos no reconocidos conscientemente. Los incidentes familiares se convierten en material para un argumento psicoanalítico.
Reúne ejemplos propios y ajenos y sigue cadenas asociativas en busca de sentidos posibles. Parte del interés consiste en observar el paso desde un suceso pequeño hasta una explicación elaborada. La confianza interpretativa hace necesario considerar los supuestos de cada explicación.
La obra presenta históricamente el enfoque de Freud; no demuestra que todo error revele un motivo oculto. Explora cómo la conducta corriente puede interpretarse. Invita a atender tanto al atractivo de encontrar significado como a la dificultad de decidir qué demuestra realmente una explicación y qué depende del marco que la hace posible.